Hipótesis Gaia*

Año
2019
Páginas
102
País

Todo vuelve a su origen en la poesía de Eduardo Gálvez. Como si se pudiera capturar el momento inmediatamente posterior al Big Bang. Un universo de palabras y cosas caótico, pero que, lentamente, va estableciendo una dinámica de conciliación, de concatenación, de cohesión. Hipótesis Gaia pone las palabras en un microscopio, pone de relieve la propia fuerza de atracción entre ellas. Se acercan, se repelen, se contaminan. La búsqueda apunta a des-cubrir la potencia que impone su danza.

Nicolás Alonso

Hipótesis Gaia es libro para jugar a mirar de otra forma. Cambiemos de perspectiva, dejemos el planeta y volvamos. Probemos mil puntos de vista, perdamos la cuenta. Dejémonos alumbrar por la luz de las estrellas que ya no existen. Destellan imágenes: la infancia remota está acá, nuestra propia gestación es hoy, igual que la primavera, el otoño y la llegada a la luna. Hoy es la lluvia, el atardecer enjoyado y la siesta del niño. Hoy vamos “hacia la sencillez / el resplandor / la certidumbre / de tu piel”.

Vamos a la poesía porque es necesaria para la vida en este mundo.

Karina Macció

*

A pesar de su complejidad

no tengo dificultades en comprender

los principios de la relatividad

experimento a diario

poemas capaces de curvar

mi espacio-tiempo.

*

Quizás, al observador desprevenido

pueda parecerle insensato

pero existe la posibilidad

de que la primavera empiece

aún antes del florecimiento de los jacarandás.

*

Dos mundos reunidos

delante de mis libros

en un sólo estante

de la biblioteca.

Objetos pequeños

mundos antípodas

dos regalos.

El primero, una pequeña caja de madera

pintada a mano, estridente

la luz

verde como un loro

no tiene donde esconderse.

En un bote se ve

repetido en cada lado

un remero negro y solitario

que bajo tanto sol

quema su sombrero blanco

siendo a veces más rojo

o más naranja.

Es el Caribe

en una cajita

cada color se sobrepasa.

Al lado, en una postal

un bello cuadro

armonioso, delicado

otro mar

otra playa.

Una escena melancólica

dos mujeres solas, de espaldas

sus vestidos bajan hasta la arena

inconsolablemente largos.

Caminan sin precipitarse

al igual que sombras

a pasos del agua.

El paisaje adquiere tonos claros

grises, blancos, celestes

una vista vaporosa

las formas tienden a unificarse.

Unidos apenas por los azules

en unos pocos centímetros

Haití, Dinamarca.

Eduardo Gálvez

Más de esta editorial