Estamos bastante bien

ISBN
9786319078503
Categoría
País

En la historia de la literatura occidental hay una línea imaginaria que une a Odiseo con Lucien de Rubempré y que atraviesa los derroteros de Sterne, de Dumas y de tantos otros. Y es que el motivo del viaje ha sido siempre el gran disparador del arte de narrar. El de Andrea Lanzetta, personaje principal de Estamos bastante bien, constituye el clásico camino del héroe que sale de su pueblo natal, menos para encontrarse con una geografía y costumbres nuevas, que para descubrir quién es. A su vez, hay algo tan presente, tan insistente en esta novela, que se vuelve invisible, algo que tiene que ver con el exilio de la lengua. En una Milán impiadosa para con los nativos del sur de Italia, Andrea desempeñará un sinnúmero de trabajos menores –de portero suplente a camarero– para costearse la vida. Solo el carisma que despierta este matemático sui generis en los círculos que frecuenta lo acercarán a su objetivo. Pero es sabido que todo principio de acción precisa de su reacción necesaria: el advenimiento de las fiestas hará regresar a Andrea a su pueblo para confrontarlo con los fantasmas de su vida pasada.

Reseñas

El Diletante

01/12/2024

Desde los tiempos de la unidad italiana, del llamado Risorgimento, en adelante, uno de los principales tópicos de la literatura de Italia ha sido la recreación y la denuncia de las diferencias entre el Norte, centro del poder político y económico, y el Sur, con sus islas, vinculado al mundo rural, a la pobreza material y moral, al atraso cultural y a la existencia de poderosas organizaciones criminales como la Cosa Nostra, la Camorra, la 'Ndrangheta. Con diferentes objetivos y resultados, Giovanni Verga, Leonardo Sciascia, Roberto Saviano y una interminable lista de autores “del Sur”, junto a otros del Norte, como, en los decenios fascistas, Carlo Levi y Natalia Ginzburg, han explicitado los contrastes entre ambas zonas del país y descripto, para perplejidad o espanto de los lectores de Turín, Milán o Bolonia, las prácticas culturales y la vida dura, peligrosa, precaria tanto de las grandes ciudades como de los pueblitos del Sur.

Por Federico Ferroggiaro

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