Los textos de Cinécdoque aportan una mirada profunda a películas y fenómenos que otros, desde la pereza, consideran ligeros. Más importante, su autor es un defensor acérrimo del ensayo bien meditado. Este libro da prueba de ello y, al hacerlo, también declara: la mejor crítica cinematográfica -la única que permanece- es la que se disfruta leer.
