«Después de hacer la cruz en la tierra con el pico del gallo, me sorprendía en Lorenzo García Vega, no el círculo trazado en torno al conjuro, pues aún él no ha deseado cerrarse en un símbolo tocado y sin secreto, la forma resuelta de echarle lazada a los agrupamientos verbales, a ese deslizamiento misterioso y obtenido con los ojos cerrados de una palabra sobre otra, y no como efecto, sino como la única forma de alcanzar el relieve o visibilidad verbal, como si persiguiese su escritura en la medianoche, no con persecución automática o mediúmnica, sino querenciosa lindamente goteando, con una uña de cera».
La Agenda
20/09/2022
Lo que hace muy grato leer a García Vega es que uno está en la presencia de un escritor, una especie tan rara en esta época, alguien que avanza libremente por un camino que el lector debe terminar de trazar.
Por Quintín
