Y entiendes el engaño de pensar que era el otro extendido bajo el cuerpo de agua –que el mar, que vos construiste, sobre él mismo es ola monstruosa. Y se ahoga en el mar, siempre, lo que incauto nada: vela, proa, popa, lumbre, todo propicio aparato; brazo y pierna y nado es nada.
El Diletante
15/01/2025
La palabra Diábolo puede disparar diversas asociaciones en quien se cruza con este título. Bien para el lado de esa figura maligna o representación mental que condensa el mal absoluto en las mitologías cristianas: el diavolo, diabolo, diablo; o bien, en los que tienen cierta edad, para el juego de malabares, originario de la China, que consiste en realizar diversas acrobacias con un objeto que tiene la forma de un reloj de arena y dos varillas unidas por un cordel. Tal vez ambas asociaciones resulten legítimas en este libro, ya que los nueve cuentos que lo integran combinan, con destreza y equilibrio, ciertas tonalidades de la maldad y un constante espíritu lúdico.
Por Federico Ferroggiaro
