La poesía de Rodolfo Lagori nos ofrece momentos de esa eternidad que es la
felicidad, el tiempo se detiene en esos instantes de inmensidad como si uno
estuviera a la orilla del río y observa la plenitud. El poeta atrapa lo fugaz
como en tardes en que la caída/ se asemeja a una gota/ temblando por sobrevivir,
porque reconoce allí el sentido de esa presencia, esa dimensión del asombro que
se convierte en emoción.
