En un contexto de consumo saturado y anestesiado de imágenes, este libro invita a recuperar la capacidad de detenernos frente a las fotografías. Con foco en la Tucumán convulsionada de los años sesenta, marcada por el colapso de la industria azucarera y la radicalización política, la autora indaga en el rol del fotoperiodismo en la construcción de los imaginarios sociales de la crisis. Así, explora el oficio, sus actores, las prácticas laborales, los procesos de registro, selección, publicación y circulación (incluso fuera de la prensa) de las fotografías y sus usos políticos. Esta obra propone volver a mirar para comprender cómo el pasado fue contado y cómo sigue hablándonos a través de las fotografías que sobrevivieron al tiempo y conformaron la memoria.
