■ Una secuencia inestable de acciones contadas como una mentira. La voz fascinada de un narrador drogado da cuenta de un presente en el que nadie cree.
■ El viaje como solución de continuidad, locaciones solitarias, abandonadas, personajes difusos en constantes disputas de poder. Un clima de fin de fiesta, el desinterés y la abulia, la desidia y la resignación. La extraña manera que tenemos de comunicarnos, los posibles usos y abusos de nuestro lenguaje.
■ Alejandro Díaz B. construye en su ópera prima un relato con una sensualidad impostada, relativa y espumosa, una novela que deberían filmar los hermanos Coen.
