Entre Telas

El gesto que Silvina ensaya para su vida, el de estar al margen del centro (que no es lo mismo que ser una marginada) para, desde ahí, convertirse en una observadora privilegiada y, sobre todo, en un ser y una escritora libres; es el mismo que elige para vestir a su sociedad secreta de outcasts. A través de su vestimenta, Ocampo configura esta clase social alternativa (que atraviesa todos los estratos sociales) para la que crea una colección especial de outfits. Este es su plan de consistencia: las interconexiones generadas por estos sujetos nómadas, cuyos cuerpos son expuestos a la vitalidad de una vestimenta que activa pasiones y los despierta, disloca, desgarra o lapida por dentro. Hacen del devenir esa fuerza colectiva, que permite la transición de la excentricidad del objeto hacia la del sujeto sin importar su clase (o especie) de origen.

Luciana Olmedo Wehitt analiza en este ensayo el vestir en los cuentos de Silvina Ocampo como un acto consciente y reflexivo. Cada personaje elige las prendas que viste (incluso la niña paralítica de “Las fotografías”, para quien los botines ortopédicos son su única opción). La autora asegura que el cuerpo vestido, en la obra de la menor de las Ocampo, constituye el continente por el que circulan los flujos de conexión que hospedan estos sujetos de yoes mutantes. El movimiento intrínseco de la vestimenta pone en estado de shock a los personajes, define un umbral de contacto con el cuerpo en el que éste puede asumir una nueva distribución: replegarse hacia el interior para ser devorado (“El vestido de terciopelo”, “El retrato mal hecho”), o hacer del entre un territorio contingente, un vector de salida para expandirse a la creación de una nueva vida (“Malva”, “Hombres, animales, enredaderas”, “El vestido verde aceituna”, etc.). En cualquier caso, para ser liberado; para hacer incluso de la muerte el umbral de una nueva metamorfosis.

¿Alrededor de qué o de quién orbitan los personajes de Ocampo? ¿A qué o a quién son leales? Al desnudarlos a través de la escritura, vistiéndolos, Silvina los eclipsa; los enfrenta consigo mismos, con su vulnerabilidad. Y va más allá: los obliga a perderse en ese entre; les ofrece la oportunidad revolucionaria de elegirse, de aprender a dialogarse: de volver a nacer con una nueva luna. Eso sí, librar la batalla en el entre que habilita la vestimenta no es para cualquiera.

Luciana Olmedo Wehitt

Tapas blandas

Retrato de la autora: Guchy Fernandez

Reseñas

Revista Otra Parte

08/05/2025

La recuperación de la figura de Silvina Ocampo no es una novedad. Progresivamente, su idea del cuento fantástico fue ocupando la primera plana de los espacios de difusión cultural y de la crítica académica (mundos que, antes, parecían ser parte del mismo ejercicio), principalmente de la mano de los trabajos pioneros de Matilde Sánchez, Adriana Mancini y Judith Podlubne. Un hito reciente de ...

Por Fernando Bogado

Más de esta editorial