Seguimos juntos, dice Peter Sloterdijk, porque somos sistemas de preocupaciones que se estresan a sí mismos y huyen permanentemente hacia adelante. Una sociedad no es más que eso: un campo de fuerzas constituido por el estrés, “que sólo existe en la medida en que logra conservar su tono específico de inquietud a lo largo de la sucesión de temas día a día, año a año”. Nuevo nombre del malestar en la cultura freudiano, el estrés reemplaza aquí a la paranoia, factor de unión psicosocial muy enarbolado en la época (no tan arcaica) en que las comunidades postulaban enemigos exteriores para abroquelarse, y a su equivalente médico, la semántica inmunológica, que describía la sociedad como un sistema inmunitario enfrentado con toda clase de agentes externos microscópicos.
Revista Otra Parte
15/06/2017
En su intento de garantizar un modo de vida (llamémoslo ”universal”), la sociedad capitalista exige de nosotros un rendimiento insólito, lleva a niveles de estrés que imposibilitan su propia sostenibilidad. Ante ello, Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947) ensaya en Estrés y libertad un juego de aplicación de la ética beckettiana, apoyado en la propuesta de una “libertad a partir de la hue...
Por Raúl A. Cuello
