Habrá quien pueda esquivar el horror. Jesse Lee no: se da de frente contra lo intolerable. Se queda y lo dice, y lo dice tan bien. Con todas las letras, con todas las palabras, incorporando idiomas y numeraciones, preguntas y respuestas, inventando estructuras y abriéndoles espacios como para anunciar, revuelta en músicas (y algo excelente: ¡su traductor sabe escuchar sus músicas!) que vivir es un gran descontrol de amor y sufrimiento. ¿Hay premio por semejante sacrificio? Eso creo: para la autora, la posibilidad de percibir la maravilla con la misma intensidad. Para nosotros, sus lectores, estos poemas que nos desgarran y nos curan. Y nos desgarran otra vez. Y nos ofrecen algo así: “Podés, al menos, apoyarte acá”. Laura Wittner
Revista Otra Parte
17/02/2022
La poesía puede ser desgarradora y a la vez curativa. El cuerpo es frágil, una pequeña fisura en cualquiera de sus partes puede alterar todo el organismo sensible con que nos desplazamos. Jesse Lee Kercheval nos recuerda que la forma que asume nuestra voz y la dimensión que cobra nuestra figura humana son inmateriales, fantasmáticas, repletas de percepciones y memorias apenas conectadas entre...
Por Marcelo D. Diaz
