Con ecos de Frankenstein, de Mary Shelley, y escrito en la línea de escritoras feministas góticas como Shirley Jackson, Daphne du Maurier y Carmen María Machado, La sed juega con las fronteras del género mientras explora los límites de la instrumentalidad femenina, el poder devorador del deseo y la frágil vitalidad de incluso la más inmortal de las creaturas.
El Diletante
31/01/2024
Así como el resto de los géneros comerciales la literatura de terror se sabe exenta de cualquier obligación político-moral –de todo desfasado compromiso– cara a la denominada alta literatura. De todas formas, que se intuya a salvo de dicho mandato (que se ha expresado como reflejo, como metáfora, como alegoría) no supone que, de tanto en tanto, el terror no se permita decir algo –tan denso como oblicuo– sobre la realidad histórica de un país o la situación social de una comunidad determinada.
Por Tomás Villegas
