Las posesiones

Año
2019
Páginas
80
ISBN
9786079786649
Categoría
País

Dos historias sobre la vida material de un escritor, sus manías y extravagancias, los premios inesperados y su postura literaria ante la vida.

¿Cómo imaginamos la vida del escritor? ¿Cómo es en realidad? En el caso de Bernhard, la diferencia es un abismo de ironías y absurdos, en el límite de lo cómico y lo trágico. En la intersección entre los premios literarios y las posesiones materiales del autor, aparece este libro: galardones convertidos en compras compulsivas que revelan su infame postura ante el prestigio.

Las posesiones narra dos historias acerca de la vida financiera del gran escritor austriaco. Bernhard escribe sobre los reconocimientos que le otorgan —lo que siente, lo que detesta y lo que compra con el dinero de cada premio. Sumando el magnífico prólogo de Andrés Barba, podemos adentrarnos, con una profundidad inusual, en la vida material del escritor: un camino impredecible entre la fortuna y la precariedad.

Reseñas

Revista Otra Parte

30/05/2024

Leer a Thomas Bernhard es exponerse a una forma casi musical de la invectiva. Todo en su prosa juega a favor de estrangular a su víctima de ocasión —Austria, las más de las veces: sus ciudades, su gente— a base de ritornelos que en la acumulación lectora pueden sonar como iteraciones solapadas del mismo acorde. Bernhard canta su asco y su odio como si desconociera cualquier otra purga que ...

Por Manuel Crespo

El Diletante

27/03/2024

Antes que el autor de más de una docena de novelas enardecidas –entre las que destacan Trastorno, Corrección o El sobrino de Wittgenstein–, antes que el autor de una ingente cantidad de relatos y obras teatrales, Thomas Bernhard es la acabada representación de una moral literaria. Que dicha moral presente los modales de la psicopatía no debería sorprendernos, puesto que el psicópata goza menos de la posibilidad de ejercer el poder e infligir algún tipo de daño que de ofrecerse como garante último de la ley (la razón, en otras palabras, siempre está de su lado); y precisamente el austriaco (tanto sus personajes como su figura pública, que no parecen tan distantes) ha tenido por costumbre endilgar a otro la responsabilidad del sufrimiento propio o general.

Por Juan F. Comperatore

Más de esta editorial