Línea de flotación

Año
1967
Páginas
19
ISBN
9786316677129
Categoría
País

Línea de flotación narra la travesía a nado de un lado al otro del Río de la Plata. Es la travesía del nadar, es decir del que nada y de ahí, el texto juega con los diferentes sentidos de esa palabra: nada, como la acción de nadar, el bracear, el atravesar el agua. Pero también nada como la carencia, el vacío, la ausencia. Esa doble dimensión marca toda la nouvelle, que se convierte en una novela de aventuras, de peripecias, pero de peripecias estáticas. No pasa nada en Línea de flotación, es decir que pasa de todo. Pasan barcos y lanchas, pasan pensamientos y reflexiones de todo tipo, pasa el tiempo y a la vez el tiempo se detiene. Damián Tabarovsky, como en sus novelas anteriores, entrega un texto cargado de paradojas, de interpretaciones, de una pregunta radical por el sentido de la novela contemporánea.

Reseñas

El Diletante

14/10/2026

Hay algo particularmente atractivo en los textos que de un modo u otro se ocupan de la natación. Como prueba, y para entregarnos al placer de la enumeración de exquisiteces, podríamos nombrar a El nadador de Cheever, El gran nadador de Kafka, Crawl de Viel Temperley o En el estanque (Diario de un nadador) de Al Álvarez. En todos los casos, se haga explícita o no en el texto en cuestión, el atractivo se sostiene en gran medida por la vinculación implícita entre natación y escritura. El correlato entre ambas actividades no es evidente ni necesario; se establece más bien en la esfera de las resonancias, y quizás por eso funciona tan bien en los textos de carácter literario. Ambas acciones coinciden en propiciar una instancia de soledad activa en la que el cuerpo libra una batalla relativamente gozosa con otro cuerpo (en el caso de la natación con el del agua y en el caso de la escritura con el del lenguaje), las dos producen en quien las ejecuta un relativo extravío de sí, y de lo que trata en ambos casos es de mantenerse en todo momento y a toda costa en la línea de flotación. Lo que pasa, que siempre en última instancia es lo que realmente importa, ocurre justamente ahí, en esa zona liminar, en ese umbral a la vez material e imaginario en el que se abre la posibilidad de un pasaje. No casualmente Damián Tabarovsky apeló a esa instancia para titular este libro, que no es sino su particular exploración del vínculo entre escritura y natación.

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