A mediados de siglo XIX la línea de fortines delineaba un territorio, al sur del río Colorado, que buscaba llamarse Argentina y dónde la Cordillera de los Andes no servía de límite. Allí, la civilización y la barbarie sufrían las mismas penurias y los mismos amores. En la novela de Julio Flores, indígena y soldado confrontarán en torno a la figura de una mujer, Carmen, y desplegarán sus diferentes estrategias para rescatarla de las desventuras que le ocasiona su belleza.
