«Una mujer muerta fue encontrada en una tumba en Siberia. Su tumba contenía carne de caballo, carne de cordero, yogurt, cannabis y una copa hecha con astas. Tenía puesto un camisón de seda amarilla y un tocado decorado con ocho gatos de oro. En su hombro izquierdo tenía un tatuaje de un venado con pico de grifo y cuernos de capricornio. La mujer muerta era calva y llevaba una peluca hecha de pelo de caballo. Probablemente fue una bruja o un oráculo o una poeta. Los científicos que la encontraron dijeron que murió joven, a causa de un cáncer de mama o por hallarse tan débil que, cabalgando, se cayó y quebró los huesos. Cuando su cuerpo fue retirado de la tumba, la gente de la región dijo que los bosques empezaron a arder, la tierra empezó a temblar, los vientos soplaron sin parar y los vivos empezaron a querer morir. Pero las mujeres se vuelven mujeres muertas a cada minuto y siempre lo han hecho, así que estoy más sorprendida de que el mundo entero no esté en llamas a cada minuto, que los vientos no estén rugiendo, que la tierra no se haya fracturado, que todas las personas no hayan sentido que podían morir
Aspiro a la imposibilidad: quisiera escribir un no–prólogo. Estaspalabras aparecen física y tal vez temporalmente (lo último sólo sieliges leer el libro de principio a fin) antes de los ensayos quecomponen elManual para destinos defraudados, de Anne Boyer,traducido por Adalber Salas Hernández, lo cual les hace, pordefinición, un prólogo. Diga lo que diga, prólogo será. Ni modo. Pero no quiero que sea el tipo de prólogo que explique nada. ¿Porqué no? Por solidaridad y por admiración. Porque los textos de estelibro también son, en palabras de su traductor, antitextos. Porqueempiezan diciendono. Porque están hechos de refutaciones y deresistencias. Son “porosos, híbridos”, dice Salas; no se mueven comoensayos. ¿Cómo se mueven? No sé. Ensayan.
Elno(y así, “No”, se llama el primer ensayo del conjunto, recurriendoen todos los siguientes, permeándolos) de Anne Boyer no es unnopasivo, indiferente. Es el no de las protestas, las huelgas, las huidas,las revueltas, las represalias, lossilencios colectivos cuando lospoderes hegemónicos exigen el asentimiento al unísono. “De lado, escomo un mantra al revés”, dice Boyer. Más adelante: “Hay muchoespacio para el sentido adentro de un ‘no’ pronunciado bajo la lógicatremenda de un orden mundial rechazado”. Hay mucho espacio paraun sí. No elsíincesante, despiadado, obligatorio, capitalista, sinosolidario, rebelde, vital–no a pesar del no sino justamente por él–.
