Lo que parece la inocente picadura de un insecto hunde a Matías en la fiebre de la Oscuridad y desata la aventura una vez más. Martina deberá volver a Novrogod para llevar la historia hasta el final. O para caer en una trampa tejida como una tela de araña… En este viaje definitivo, Martina tendrá que probar por qué la llaman Enviada.
Así como ella tiene la Marca de la Luz, su guía por Los Pantanos de la Locura hasta el Árbol del Mal será Katrina, quien lleva la Marca de la Oscuridad. Por última vez, la batalla entre la Luz y la Oscuridad será cara a cara con Voraz y decidirá el destino de un mundo.
«Deslizó su mirada sobre el mar que se juntaba con el cielo. Recordó su primer viaje, antes de embarcarse hacia el Castillo Negro. Aquella Martina también miró al horizonte, pero entonces era una niña. Recordó el Libro de la Sabiduría, también en Intercesora. Había que estar prontos para cualquier cosa. Todo esto es mi responsabilidad, dijo.»
Es novelista, guionista y docente, además de sociólogo. Como guionista es notable su trabajo en Anina, la adaptación para cine de la novela de Sergio López Suárez Anina Yatay Salas. Publicó más de una decena de obras juveniles, entre las que se destacan Lo que aprendí acerca de novias y fútbol (2006), Alas en los pies (2009) y El bosque (2011).
Criatura editora publicó en 2014 su novela juvenil Tatuajes rojos; en 2015, Martina Valiente (2004, Premio Nacional de Literatura mec); en 2016, Martina Valiente: La cara del miedo, la segunda parte de esta historia, que con Martina Valiente: Episodio final cierran una trilogía fantástica llamada a ser un clásico de la literatura uruguaya para niños y jóvenes.
En Los viajes del Capitán Tortilla, Guille tendrá que develar misterios y enfrentar adversidades, pero, sobre todo, mantener vivas la esperanza y la imaginación en los momentos más oscuros.
Leticia y Sabrina tienen dieciséis años y son hermanas gemelas, sin embargo, comparten pocas cosas además del cuarto. Leti es la estudiante «perfecta»; Sabri toca el violín y practica esgrima. Una foto misteriosa que se cuela en las redes sociales desencadena rumores y reacciones, y el microclima del colegio comienza a convertirse en una olla a presión a punto de explotar. A veces, para sobrevivir, parece que hubiera que salir a buscarse por los caminos más oscuros. Lastimarse, dudar, caer, incluso romperse para volver a construirse. Y reinventarse.
