Los gatos conocen el camino del viento y dominan el arte de hacer feliz a una persona.
Cuando nos conocimos yo tenía casi quince años y ella nada más que un mes. Ni siquiera sabía usar la caja de arena. Nuestra vida juntas duró catorce años y dos meses. Para mí fue solo una parte, pero para ella fue su vida entera. Benben, gracias por compartir tu vida conmigo.
