“La Isla Maciel, el teatrito, el circo, empezaron a estar cada vez más lejos. Y ajenos… Me parecía que aquella Perla que iba al teatro con Pepa no era yo y que había sido una tonta. Qué ingenua me veía… Me puse distinta, cínica. Lo único que me importaba era mi belleza. Era mi pasaporte al vento. Tenía el mundo a mis pies. Vento, mucho vento. Me cubría una capa de sensualidad, hecha de perfumes, de telas sedosas, de cremas, chales vaporosos, cigarros, humo…”
Ha escrito libros y artículos ensayísticos sobre temas de teatro y televisión. Publicó La cordillera, novela, (Paradiso, 2010).
