“En verdad, el manual de enseñanza de la lengua deviene en esta obra de López García testimonio de una política negligente (por ausente), que abona un conflicto irresuelto: el de una nación a la que le cuesta hacerse cargo en plenitud de su patrimonio lingüístico. Si se atiende a las conclusiones del libro con ánimo débil, pueden instar al desaliento. No obstante, también pueden entenderse como una invitación a una revisión inteligente de nuestra política lingüística y educativa. Es evidente que esta fue la intención primera de la autora y sería bueno acompañarla en la empresa.”
♦ Colección: Educación, crítica y debate
