Pablo Montanaro sigue los pasos del aquel pibe que soñaba convertirse en goleador de San Lorenzo de Almagro mientras se subía al peral de su casa en la esquina de Alem y Mengelle, a través del recuerdo de los amigos que compartieron ese tiempo de infancia y adolescencia, así como también las huellas que el propio Soriano fue dejando en sus novelas, cuentos y crónicas periodísticas.
