En 2016, Eduardo Berti publicó la novela Un padre extranjero. Tiempo después recibió un correo inesperado de un amigo y lector: fotocopias del legajo que su padre, nacido en Rumania, presentó en los años 50 para naturalizarse argentino. Descubrió datos que él había ocultado o transformado al llegar, como la fecha de su nacimiento, la de su llegada a la Argentina y el nombre del barco en el que viajó. En esas hojas también estaba la dirección de la casa natal paterna. Con estas revelaciones, Berti fue a Galați para cerrar un círculo que, además de agujeros negros, tenía cicatrices. Para nosotros fue una suerte: así nació Un hijo extranjero, el libro que ahora usted tiene en sus manos.
El Diletante
28/06/2023
Cursaba el año 2016 cuando el escritor y traductor oulipeano Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) publicaba Un padre extranjero, una novela que generaría efectos varios, y no sólo de lectura. Aquella ficción de guiños autobiográficos narraba, entre otras cosas, el exilio del padre judío de Berti: al estallar la Segunda Guerra Mundial abandonaba Rumania para llegar a la Argentina, con el consecuente cambio de apellido, de fecha natalicia, de religión. No mucho después de la publicación, Berti recibe un mail de un viejo amigo; un mail con un adjunto inquietante: el legajo que el padre presentó, en 1952, para tramitar la ciudadanía argentina. El documento, confiesa Berti, “trae las informaciones que mi padre nos ocultó durante años. Lo que se llevó a la tumba. Lo que tuve que inventar, porque faltaba, en mi novela”.
Por Tomás Villegas
