Contada desde la perspectiva y las vivencias de cada personaje, yendo y viniendo en el tiempo, la delicada pluma de Alejandra Laurencich crea un montaje rítmico, casi cinematográfico, haciendo encajar fragmentos dispersos para arribar a ese “inevitable” destino final. Con un lenguaje despojado y una destreza narrativa que describe visual y emocionalmente las escenas más feroces, haciendo foco en los vínculos, la sensibilidad, las razones y los impulsos detrás de cada protagonista, el relato fluye y atrapa sin tregua.
Acá la pasión se transforma en acto literario. Quienes se atrevan a Vete de mí se adentrarán en un profundo valle de pasiones, con los riesgos que ello implica
