Ámsterdam, siglo XVII, en los albores de la Edad Moderna, algo tan vulgar y poderoso como una insidiosa carga de saliva une a dos grandes pensadores y tuerce el rumbo de sus vidas, de la filosofía y de la historia de la humanidad.
Décadas antes de que Baruch Spinoza fuera bautizado como “el príncipe de los ateos” por sostener que Dios y Naturaleza son indistinguibles, Uriel Da Costa se ganaba el odio de su comunidad al cuestionar la supuesta inmortalidad del alma. Las vidas de discípulo y mentor están cruzadas por paralelismos asombrosos a pesar de pertenecer a diferentes generaciones: ambos de familias de origen portugués sefardí forzadas a convertirse al cristianismo por la Inquisición, ambos amparados y reconvertidos dentro de la libertad religiosa de los Países Bajos, ambos excomulgados y repudiados hasta la muerte.
Entre la ficción, la filosofía y la historia, Ariel Magnus hace vivir otra vez un barrio judío del siglo XVII para mostrar los cuerpos y las emociones que mueven la razón. Con una prosa inmersiva cuenta la historia de la que fue testigo Spinoza, la de los enemigos que hizo Da Costa por expresar sus ideas y de las humillaciones que tuvo que atravesar para mantenerse fiel a ellas.
Editó la antología de humor en la literatura argentina La gracia de leer y la de textos misántropos Oda al Odio, así como el relato radial de Víctor Hugo Morales Barrilete cósmico y la novela póstuma de Ezequiel Martínez Estrada Conspiración en el país de Tata Batata. También es el autor de Un atleta de las letras, biografía literaria de Juan Filloy y del diccionario Ideario Aira. Como traductor literario ha vertido al castellano unos cuarenta libros del alemán, inglés y portugués.
