Inmemorial es un tratado de poética. Reflexiona sobre la propia lengua. La materia de la naturaleza se mezcla con la letra de la poesía. Las cosas tangibles del mundo y las palabras son elementos intercambiables: los objetos y los signos proponen, entre sí, una extraña simbiosis, una especie de comunión y, de ese modo, acontece una suerte de epifanía materialista. En su resistencia a un sentido transparente, las cosas resultan intrínsecamente bellas. La belleza, sin embargo, no es producto del sentido humano. Surge de algo que excede al mundo y que le otorga un mínimo de trascendencia. Esta no proviene necesariamente de una escritura y un credo ortodoxos. Se la encuentra en el sitio intersticial en el que las oposiciones se derogan, y las cosas, la naturaleza y los seres humanos coinciden. El mundo se ilumina en un instante, y la existencia se consagra en un lapso que, extraña y amorosamente, nunca terminará: “Hay en lo vivo/ algo inextinguible”.
