En Koraxas Tomb, el poeta camina, como en un sueño, por las orillas del río de la muerte. Ese río que, según Safo, olía al rocío del loto, de los opiáceos, del olvido transitorio. Allí, otea las aguas y entabla un diálogo con sus muertos, sus muchos muertos, reconoce la soledad, pondera el corazón, o su falta: cuelga, pesado y frío, perforado por clavos.
El Diletante
12/11/2025
El descenso a los infiernos ha sido desde siempre una de las grandes escenas de la literatura. Qué es lo que el héroe encuentra allí, qué es lo que aprende entre las sombras, cómo emprende su regreso. En Koraxas Tomb, la experiencia es retomada, solo que en adhesión a una forma particular de lo infernal y restándole importancia y posibilidad real a la salida de aquel que se aventura en ello.
Por Leandro Llull
