Odile (1937; por primera vez publicada en Argentina) fue la segunda de las tres novelas autobiográficas que Queneau escribió al principio de su carrera. Concebida luego de su ruptura con el surrealismo, puede ser considerada como una novela convencional en comparación con las que produjo a continuación; aunque a la vez se identifica con claridad el germen que marcará toda su obra: el exquisito virtuosismo con que interpretaba el idioma. La historia muestra el desarrollo físico, moral, psicológico y social de Roland Travy, alter ego de Queneau. Está bien definido el carácter autobiográfico dado la adscripción del protagonista a las tendencias vanguardistas de la época (y la representación de la misma es un atributo extra de la novela: se trata de una de las mejores descripciones del París de entreguerras). También aparecerá André Breton como Anglarès, el presuntuoso gurú de los iluminados. Pero será fundamental la presencia de Odile, una mujer enigmática a la que conocerá dentro de este círculo viciado de ¿ismos¿. Su nombre está asociado a un animal totémico: ¿coc-Od(r)ile¿. Queneau declaró: ¿Odile es una historia de amor puro¿. Y no faltó a la verdad.
El Diletante
30/12/2020
En su extensa y variopinta trayectoria como escritor, Raymond Queneau cultivó una extraviada mezcolanza de jergas y cultismos que rubricaba en frases que dislocan la lengua ─la fórmula es de Barthes─ en una serie de vocablos apátridas. Pero la gracia efervescente que bulle en sus novelas nace menos del saber acerca de las palabras que del asombro ante ellas. Aun antes de reglar un programa para conjurar la aparición del prodigio, el joven Queneau se había entregado en procura del azar y la contingencia. Odile, su cuarta novela publicada en 1937 y recuperada ahora por Leteo, relata los sinsabores de tal experiencia.
Por Juan F. Comperatore
