Puerto oscuro

Año
2019
Páginas
106
ISBN
9789873760990
Categoría
País

Nos encontramos ante una traducción reciente de un enorme libro de un gran poeta. Mark Strand (1934-2014), además de haber ganado entre otros los premios Bollingen y Pulitzer ha sido una de las voces poéticas más interesantes de su generación. En esta oportunidad hablaremos de un libro que se publicó por primera vez en 1993, Dark Harbor. A Poem.

Se trata de un poema dividido en un “Proemio” y cuarenta y cinco secciones, cada una numerada y todas estructuradas a partir de tercetos, que a diferencia de la terza rima de Dante, no participan de rima ni de cierta homogeneidad en el tono. Strand va armando sus poemas a partir de una experiencia y una intuición que coexisten como motivos y como motores de la escritura del poema.

Si hablamos de Dante es porque no sólo Strand lo ha traducido, sino también porque este conjunto trata acerca de un camino y de un recorrido que hace un sujeto por diferentes zonas tanto de una geografía particular como por una serie de prácticas escriturarias y de referencias a la caída y elevación, la anábasis que se relaciona con el conocimiento y, claro está, desde la experiencia de un sujeto: “¿Dónde quedó la experiencia que significó tanto, / que tuvo tanto peso? Dónde está ahora, / sino alejada en la memoria, en el aire de la memoria” (IX, p. 25). Pese a este acercamiento que proponemos, el propio Strand en varias oportunidades se encarga de desmentir la influencia del poeta fiorentino.

Por otra parte, enfrentamos un recorrido que se ve envuelto en las brumas de la memoria y en las revelaciones del sueño, como una percepción intermitente que va sellando sentidos posibles, pero que también se proyecta sobre su caminos a seguir. Lo dado y lo que se va conformando entran en una tensión donde la voz poética de manera pausada y entre las pisadas, conforma las imágenes.

El libro comienza con un “Proemio”, punto de partida que ya nos muestra que el camino se superpone con la vida, que uno acompaña al otro como si fueran marcos de exhalación y visión. Respirar es desde este primer instante observar:

“Esta es la vida”, dijo, mientras alcanzaba la primera de las muchas orillas del mar que buscaba, y se abrochó el abrigo y alzó el cuello y comenzó a respirar. (p. 7)

Pero también este inicio es una especie de nacimiento, un instante que implica el surgimiento de la mirada, de la exhalación y de la palabra. Tres elementos que van a acompañar a este yo poético por el recorrido propuesto desde el principio. Este proemio, de alguna manera nos está introduciendo en ese sendero, en esa “calle principal” [Main Street] donde tendrán lugar acontecimientos varios y la misma escritura. Porque toda palabra emerge y toda palabra rectifica la imagen que se proyecta en el poema. Un sujeto que expone su camino por ese espacio que no sólo es su experiencia, sino también el poema.

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